Un estudio revela la morfología de la primera especie vasca de batinela hallada en Busturia

2014/01/03

EL CORREO| Un equipo de investigadoras del Museo Nacional de Ciencias Naturales ha conseguido describir las características de la nueva especie de batinela o crustáceo subterráneo hallado en la cueva Goikoetxe de Busturia, considerada la más antigua de Urdaibai y descubierta hace cuatro años por casualidad después de que un ganadero detectara una grieta en su cuadra. Esta es la primera especie vasca de batinela que se describe y la quinta de un género que se conoce desde 2007 en otras zonas del norte de España. «Hemos podido extraer ADN y secuenciar dos fragmentos de genes que aportan valiosa información molecular de los crustáceos y que sirven para diferenciar genéticamente esta nueva variedad de las ya conocidas», explicó Ana Camacho, una de las expertas del proyecto.

Los científicos ya anunciaron el hallazgo hace un par de años en un simposio celebrado en la Torre Madariaga de Busturia, pero «ahora lo han confirmado tras contrastar los análisis de ADN», aseguraron desde la Asociación de Espeleólogos de Gernika (ADES). Las batinelas son pequeños crustáceos de apenas un milímetro que viven en aguas dulces subterráneas de cuevas, fuentes y pozos. Son animales ciegos que carecen de pigmentación y que están perfectamente adaptados a vivir en un mundo sin sol y sin luz. Se alimentan de restos de animales y vegetales y están cerca de la base de la cadena trófica.

Forman parte de un ecosistema donde el primer eslabón de la cadena alimenticia, las plantas verdes, no existe. Estos ‘primos lejanos’ de las gambas abandonaron el mar hace más de 200 millones de años y están presentes en las aguas subterráneas de todos los continentes excepto en la Antártida.

La cavidad de Goikoetxe posee una gran riqueza visual y restos paleontológicos y sedimentarios que ayudarán a conocer el clima de hace un millón de años. La gruta, que permanece cerrada para su estudio, es la segunda más grande de Urdaibai. La galería tiene tres kilómetros y medio, con algunos tramos peligrosos, y por su interior discurre un río subterráneo que obliga a enfundarse el traje de buceo.