RETAZOS DE HISTORIA ENTRE LAS CENIZAS

2013/10/14

 

DEIA-I. Alberdi|

Lucas Altube publicó hace 100 años documentos históricos de Gernika malogrados en el bombardeo

Tener presente días de la historia que van alejándose: por el transcurrir del tiempo o por la transformación de las ideas y las costumbres, la fe en Dios, el amor a la patria y el culto a sus tradiciones” motivó a Lucas Altube a recoger en una publicación, hace exactamente un siglo, escenas de la vida de Gernika a través de la transcripción de documentos oficiales guardados desde la Edad Media. En sus motivaciones, sin embargo, Altube no previó el fatal bombardeo que asolaría la localidad el 26 de abril de 1937 y que destruyó, para siempre, todos esos escritos que reunió en Apuntes para la Historia de la Villa de Guernica y que hacen de ese ensayo un pilar básico para rescatar el pasado de la localidad.

Comienza hablando de la fundación de la villa por Don Tello, en 1366, y de su evolución, con la formación de sus cuatro primigenias calles en el siglo XV: Goyencalle, Azoqueca- lle, Artecalle y Barrencalle. “Uno de los documentos originales que más nos hubiera gustado disponer son las ordenanzas municipales de 1455 que recoge Altube”, reconoce Vicente del Palacio, del grupo de historia local Gernikazarra.

Precisamente, esta agrupación surgió hace 28 años para rescatar rescoldos de la historia local carbonizados por efecto de las bombas. “Pensábamos que no existía absolutamente nada. A partir de la lectura del libro de Altube fuimos sacando conclusiones, conjeturas y comentando la historia”, señala del Palacio.

La impagable aportación del autor de la publicación que vio la luz en 1913 se limita, sin embargo, a transcribir los textos, sin interpretarlos. “Recoge una carta del rey que accede a reducir los impuestos como respuesta a un incendio, aunque no habla de él, hay que sacarlo entre líneas”, explica el historiador.

En la misma línea, Del Palacio destaca el “toque de fuegos” que se recogía en una ordenanza del siglo XVI encontrada en un archivo de Valladolid, algo habitual en aquella época de callejuelas estrechas y viviendas de madera. “A una hora determinada había que apagar los fuegos en las casas; había guardias que hacían ronda por la noche para vigilar que no hubiera incendios, robos…”.

Primeros vecinos Entre otros muchos aspectos de la vida local extraídos de los documentos también es posible recordar los apellidos de los primeros pobladores de la villa o las 174 casas avecindadas que, pese a erigirse fuera de los límites de la pequeña villa, pertenecían a la misma y tributaban allí. Desaparecidos censos y relaciones de pagos por impuestos -en maravedíes o reales, dependiendo de la época- dan buena cuenta de ellos.

Ya en el siglo XVIII, se da cuenta de la fundación del hospital de Nuestra Señora de la Soledad -donde durante muchos años estuvo la Taberna Vasca, en Adolfo Urioste-, por lo que primitivamente a esa calle se la llamó del Hospital. De 1704 es la relación de habitantes que recogía 140 familias; aproximadamente 700 personas.

Abogado Nacido en Azpeitia en 1861, Lucas Altube y Albiz era abogado y llegó a ser concejal y diputado provincial entre 1886 y 1890, en representación de la Candidatura Carlista. Rico propietario -se dice que suyo fue el primer automóvil que circuló por Gernika-, fue el único, además del médico del pueblo Eugenio Zameza, en elaborar una publicación utilizando la documentación que poseía el archivo municipal hasta el día del bombardeo.

Su ensayo -402 páginas divididas en siete capítulos-, ha supuesto un punto de partida para ampliar más datos de la historia de Gernika. De hecho, Gernikazarra planea escribir esta historia o reeditar el libro de Altube comentado: acotando, haciendo aclaraciones, explicando los documentos… “En 2016 se cumplirá el 650 aniversario de la fundación de la villa de Gernika -la Carta Puebla se conservó en el archivo foral en Bilbao- y pensamos hacer algo especial”, avanza Del Palacio.

Actualmente, sí sería posible completar la hasta ahora no escrita historia de Gernika, algo a lo que, en buena medida, contribuyen los documentos que Altube transcribió para salvarlos de la quema y del olvido.