Los ornitólogos controlaron a más de 6.000 aves de 63 especies en Urdaibai

2014/01/20

DEIA| Urdaibai Bird Center mantuvo operativas las ocho estaciones de anillamiento.

Emplazamiento ideal para conocer la migración, reproducción e invernada de las aves, la Reserva de la Biosfera cerró satisfactoriamente un nuevo año de anillamiento científico. Con ocho estaciones de anillaje repartidas en distintos ecosistemas como la marisma, la campiña atlántica y los bosques, los ornitólogos de Urdaibai Bird Center recogieron datos de 6.029 aves de 63 especies distintas durante el pasado ejercicio.

“De todas estas, 4.946 han sido anillamientos nuevos y 258 han sido ejemplares que habían sido marcados en años anteriores y que este año se han podido volver a controlar”, señalaron desde el centro ornitológico ubicado en Gautegiz Arteaga. Los especialistas llevaron a cabo 180 jornadas de trabajo que han arrojado interesantes datos. Ejemplo de ello es que gracias a los controles “se han recuperado 25 aves con anillas de Holanda, Reino Unido, Bélgica, Francia y Noruega, de la misma forma que otros países han recuperado varias aves con nuestra anilla, lo que nos indica que Urdaibai es una zona muy importante para la migración e invernada de las aves europeas”.

MÁS DE 10 AÑOS Abiertas las estaciones de anillamiento desde 2001, la decimosegunda temporada ha resultado “satisfactoria”, según citan desde las instalaciones ubicadas sobre la recuperada marisma de Orueta -aunque su campo de trabajo se extiende por toda la Reserva de la Biosfera-, que están gestionadas por la sociedad de ciencias Aranzadi y en la que también colabora la Diputación. El objetivo es “ahondar en el conocimiento de las migraciones de las especies”. Las incidencias recogidas en los hábitats naturales de las aves se recogen en una base de datos informatizada para su posterior análisis y utilización en estudios futuros que, en algunos casos, se realizan en colaboración con otros centros europeos.

LABOR MENSUAL La tarea se inició en enero y febrero con las aves invernantes, mientras que en los tres siguientes meses los ornitólogos centraron sus esfuerzos en la migración prenupcial de muchas especies, entre las que destacan las golondrinas, “habiéndose marcado más de 2.000 ejemplares que nos han reportado interesantes recuperaciones de distintos países de Europa”.

Posteriormente, se realizó el seguimiento de la reproducción de las aves, “desarrollando los proyectos de seguimiento anual de cajas-nido, las estaciones de los carrizales de Barrutibaso y de la marisma de Arteaga”.

Otro de los puntos de actuación ha sido la isla de Izaro donde se ha analizado la colonia de cría de garceta común y gaviota patiamarilla. La primavera finalizó con “la segunda fase del proyecto de seguimiento mediante geolocalizadores de dos especies emblemáticas de la campiña, la golondrina común y el alcaudón dorsirrojo”.

En agosto y septiembre, los estudios versaron sobre las migraciones de numerosos paseriformes por el Golfo de Bizkaia.