Larga vida al surf en Laga

2013/09/11

En su 25 campeonato, Ogoñope rememora la historia a lomos de la ola del arenal

IÑIGO ALBERDI -DEIA|

DECENAS de surfistas y centenares de aficionados se darán cita este fin de semana en Laga en la celebración del 25 campeonato de surf organizado por Ogoñope Surf Taldea. No ocurría lo mismo a la sombra de las imponentes paredes de Ogoño cuando se gestó su primera edición, y menos aún cuando este deporte ahora tan conocido empezó a practicarse, en los años sesenta, gracias a las rudimentarias tablas que importaron los precursores de esta especialidad en la comarca.

“Con 15 años, ya en la década de los setenta, íbamos a dedo a Laga, que era una playa salvaje, y allí no había más que una docena de personas: las familias Borchers, Ibarra, Iturbe, Prat, De la Mar o Javi Zarandona y Augusto Unceta, que trajo una de las primeras tablas. Eran familias de alto nivel, que tenían coche, tablas… Nosotros hacíamos surf cuando nos las dejaban ellos”, recuerda Bittor San Miguel, uno de los organizadores de aquella primera edición.

El veterano surfista admite no recordar en qué año se celebró el primer campeonato -ni, por supuesto, quién ganó- que surgió sin excesivas pretensiones y cuyas primeras ediciones “son nebulosas”, incluyendo algún que otro año en el que no hubo competición. San Miguel rememora cómo “Rudy Borchers fue el principal organizador el primer año; en 1986 montó una tienda de surf en Juan Calzada, Rudy Surf, y quiso popularizarlo. Era una cuadrilla de amigos que se juntaban en la playa y Rudy ponía tres camisetas, trajes de baño, parafinas… y ya era un campeonato”, explica.

La referencia del número de ediciones de la cita surfera de Laga la certifican los carteles y las camisetas conmemorativas de la misma -que se exponen esta semana en Astra junto a más material histórico- ya que no existe otra constancia documental. “Nos distinguíamos porque llevábamos camisetas de surf -de manga corta y bolsillo frontal-. Íbamos con patinete, chancletas, pantalón corto… Ahora todo el mundo va así, pero en aquella época…”, apunta San Miguel. “La verdad es que lo tenemos muy idealizado y tenemos la idea de que hacíamos surf, pero igual íbamos entre 5 y 10 veces al año”, admite.

ODISEA PARA LOGRAR MATERIAL Hasta la apertura de Rudy Surf, que traía tablas de Sudáfrica -hasta que comenzó a elaborarlas unsharper en una lonja de la calle San Juan bajo el nombre de Oasis-, obtener el material necesario era una ardua labor que requería, al menos, viajar a los arenales de Iparralde. “A veces íbamos a Mundaka y escrutábamos a los extranjeros para ver cuál era de nuestra talla y comprarle el traje o una tabla”, añade el primer secretario de Ogoñope Surf Taldea.

Para el año 2000 Rudy se había apartado del surf y Alvarito Vega cogió su relevo, que es cuando se creó el club y aparecieron sponsors en el campeonato. “Era la época del bar Leihope, que daba dinero para las camisetas aunque no había serigrafías”. OST llegó a tener más de 100 asociados con cuota, siendo uno de los clubs más importantes de Euskal Herria en cuanto a afiliados.

Un cuarto de siglo después, el surf ha evolucionado en materiales, modos de entender la vida y en la universalización de los estratos sociales que lo practican, lo que no ha variado es la emoción de bailar sobre las olas; tampoco bajo la majestuosa imagen del cabo de Ogoño.