” LA GENTE JOVEN CONSIDERA UNA MOLESTIA TENER QUE COCER LA LECHE”

2013/09/17

EL CORREO- Iratxe Astui|

Edoia Amparan fue agasajada ayer en Bermeo por mantener  un oficio que, según admite, «va a menos».

La asociación de vecinos de la plaza de Gaztelu de Bermeo rindió ayer un emotivo homenaje a las baserritarras que han dedicado su trabajo a repartir leche por los barrios y calles de la villa marinera, primero a lomos de un burro y más tarde en vehículo.  «A lo largo de la historia han sido muchas las mujeres que se han dedicado a este oficio en Bermeo por lo que queríamos dedicarles un merecido reconocimiento», manifestaron los organizadores del evento. La distinción fue recogida, en nombre de sus compañeras, por la lechera más joven de las pocas que aún quedan en activo en la localidad, Edoia Amparan Ugalde.

«Ahora tengo 39 años, pero comencé en este oficio a los nueve. Entonces me levantaba muy temprano para acompañarle a mi padre a repartir la leche por el pueblo antes de ir a la escuela», recuerda esta mujer de Almike, conocida bajo el apodo de ‘Kalenekue’.

Amparan se levanta todos los días a las cinco de la mañana para embasar la leche en bolsas antes de salir a su reparto. Reconoce que su trabajo «es duro, aunque es lo que siempre he hecho y me gusta».

Admite que, pese a tener más trabajo en invierno que en verano, la  venta de leche por las casas «va a menos, porque  la gente joven considera una molestia tener que cocer la leche y luego tener que limpiar el cacharro», señaló.

A través de esta actividad, a punto de extinguirse, las lecheras cumplieron una labor importante sobre todo en los años de la posguerra en los que escaseaban los alimentos. «Escondían los huevos del caserío dentro de las cantinas de leche, pero había veces que en el control del fielato los guardias revolvían el líquido con un palo lo que provocaba que los huevos se rompieran y además se echara  aperder la leche», recordaron durante el homenaje en Bermeo.

Gaztelu también dedicó ayer otro homenaje, en el marco de sus fiestas de Santa Eufemia,  a Kristina Legarretaetxebarria, otra «gran mujer y excelente cocinera, primero del bar Karmelo y ahora del Andeko» aseguraron.