La crisis dispara la demanda de ropa y comida en Cáritas de Busturialdea

2012/12/26
La mayoría son personas de entre 20 y 40 años y familias con niños pequeños que «necesitan lo básico para poder vivir» 
MAIKA SALGUERO-EL CORREO|
Las voluntarias de Cáritas de Gernika y Bermeo trabajan a destajo en las últimas semanas. La crisis ha disparado el número de personas que carecen de recursos y cada martes y jueves acuden a los locales de la ONG ubicados en la calle Goinkale de la villa foral en busca de prendas de vestir y vales de comida. La ropa y el calzado que se entrega a los necesitados proceden de donativos de los ciudadanos, aunque también el Ayuntamiento gernikarra y la empresa Eroski realizan aportaciones económicas.

Ante esta situación desde la agrupación católica animan a todas aquellas personas que dispongan de ropa en buen estado que no utilicen para que la donen porque «es por una buena causa», recalcaron. La mayoría de los que se acercan a pedir ayuda «son inmigrantes con edades comprendidas entre los 20 y 40 años. Familias con niños pequeños que apenas tienen para comer y necesitan lo más básico», apuntaron.
Asimismo, en el último año, las voluntarias de la ONG de la villa foral han constatado un aumento de alrededor del 10% en cuanto al número de gernikarras que demandan ayuda. «Desde que llevamos aquí, hace cinco años, vienen más vecinos. A algunos los llamamos los ‘grandes avergonzados’ porque para ellos acercarse a este local es muy duro», indicaron.
Aprender un oficio
Las responsables de Cáritas en la zona consideran que la situación en Busturialdea todavía no es «angustiosa» porque «dentro de la necesidad existe solidaridad y la propia familia ayuda. Sin embargo, en el momento que fallen las prestaciones o la pensión de los abuelos, por ejemplo, el problema aumentará», aseguraron. Las voluntarias realizan una entrevista personal a los demandantes para conocer, entre otras cuestiones, su situación económica. «Valoramos la gravedad del caso y si es necesario les damos unos vales con los que pueden canjear por comida u otras necesidades», añadieron.
Cáritas organiza también talleres de costura para que, además de aprender un oficio, los cursillistas puedan intercambiar experiencias. «Algunas prendas que recibimos están intactas y hay género de buena calidad. De todas formas nosotras hacemos una criba para desechar lo que está en mal estado», apuntaron. La ONG también cuenta con una sede en Bermeo donde otras ocho mujeres ayudan a los más necesitados los lunes por la tarde y los jueves, de 12.00 a 13.30 horas. En la villa marinera «también se ha notado un incremento de peticiones», reconocieron